Hablaré de las banquetas, de las banquetas limpias y sucias, de las abandonas. Los borrachos amanecen ahí en las banquetas, enfrente de la tienda de Pascualita donde venden vestidos para novias, de esas mismas banquetas hablo, de las que se hacen polvo, y huelen a humo de los camiones, pareciera que están tiznadas así como esos vendedores de bolis y los que venden también el Heraldo y el Peso, sus rostros parecen cenizas y la banqueta esta igual que ellos, con la misma tonalidad grisáceo, y sus ojos ni siquiera se reflejan.
De las banquetas por donde pasean los novios a solas mordiéndose las ganas, de aquella banqueta angosta y romántica, por donde deben de ir abrazados, muy unidos al menos físicamente.
Las banquetas de las vendimias, los tarahumaras haciendo sus artesanías y los niños anhelando otra moneda en la canastita, los pobres niños greñudos y con el moco de afuera, así morenitos, ya quemados con el sol de frente que cargan en sus pómulos.
Los otros los desenfadados: los"hippies", llenos de rastas y perforaciones por doquier, en sus cuerpos cargan los tatuajes de su hermosa juventud en la espera de poder a completar una caguama o un platillo económico ahí en la fonda de la cuarta.
Los vendedores de los Bon-ice, se limpian el sudor de ese calor que se dejó sentir de cuarenta y tantos grados, ellos afuera de las secundarias, vestidos como payasos y cargando una hielera donde sumistran sus bon-ice, mientras se sientan en esa banqueta donde pega la sombra porque ya se ha acabado el sabor de cereza.
Las banquetas y los niños, los cuales no saben aun caminar sueltos en las calles, esos niños que sus papas les dicen que caminen en la banqueta, en la orilla para poder tener un poco precaución a la supervivencia infantil, esos niños no saben la semántica de un semáforo ante sus ojos, pero de cualquier manera disfrutan mejor de una dulce paleta semáforo, porque esa no les va a imponer reglas de tránsito.
Hay algunas banquetas muy nuevas, sin ninguna huella, ni línea, otras que están en construcción y ahora si que no hay ni como pisarlas, otras son muy viejas y tienen hoyos, los ancianos y los distraídos se siguen cayendo.
Hay banquetas que son obstruidas por los carritos de Hot- Dog y a esos hot – dog les echan rufles triturados y con mucho champiñón, hay otras banquetas también de carritos de ricos elotes con mucha mantequilla y crema, también de tacos al pastor, con mucha cebolla y salsa, las gentes haciendo filas hasta tener el placer en el paladar.
Hay banquetas que nunca se han barrido, que están atiborradas de polvo, de basura abandonadas, esas banquetas tienen vida, pasan por un sufrimiento de metamorfosis, porque luego llega la alfombra verde.
Hace 3 horas

2 comentarios:
QUISIERA PASEAR CONTIGO EN ESAS BANQUETAS ANGOSTAS QUE DESCRIBES...
me parece espectacular la manera en la escribes.
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